CAPÍTULO 4 : CHISMES

La pareja se derrumbó ante el final de su hija y agradeció al cantante todo cuanto había hecho por ella.

—Nunca lo olvidaremos. En nuestra casa siempre serás bienvenido. —le dijo el padre de Elena, mientras su esposa abrazaba al rockero, dándole las gracias. —¡Ojalá hubiésemos descubierto antes como eres! La obsesión por la maldita diferencia de clases nos cegó. Pero nos acabamos de dar cuenta que eso no hace mejor ni peor a nadie. En nosotros siempre tendrás unos amigos.

Rick lamenta su final, pero ya no la amaba. Aunque ya pasaron unos años de aquello aún la recuerda con cariño.

Caroline en su casa, se pone unas zapatillas deportivas, una sudadera gris y sale por la ventana de su habitación. Necesita caminar un rato y pensar, despejar la cabeza. Olvidar la discusión mantenida con su padre. No comprende que tiene en contra de esos chicos, los músicos suecos. Ni él, ni el resto del pueblo tienen motivos para odiarlos.

La hija de Johnatan Sanders, camina por las calles del pueblo, ignorando que alguien la vigila y la sigue.
Aquel es un pueblo tranquilo, demasiado, diría ella. Se podría decir incluso que hasta aburrido. Allí nunca pasa nada emocionante. Todo el mundo es demasiado rígido y está demasiado encorsetado. Jamás se permiten hacer alguna locura, ni algo espontáneo que les haga sentirse vivos. Nunca se divierten. Viven de cara a la galería y se pasan  el día en casa o en la iglesia.
No van al cine, ni bailan, ni escuchan música que no sea la de la Iglesia, por considerarlo indecente e inmoral. Son tan...artificiales.

De hecho no tiene amigos allí, no quiere relacionarse con nadie. Y mucho menos se fijaría en ningún chico, en plan romántico.

La gente del pueblo, por su parte no ve con buenos ojos, la actitud de la joven. Su rebeldía es objeto de murmuraciones entre los habitantes de la comunidad, algo que enfurece a su padre.

Rick y sus compañeros dejan los ensayos por ese día y se relajan leyendo un libro, mientras el cantante sale a caminar por el pueblo.

Caroline, mientras transita por las calles del pueblo, observa las miradas de sus vecinos y escucha sus comentarios con respecto a ella.

Harta, la hija de Johnatan Sanders, los mira desafiante.

—Lo que tengáis que decir de mi, decídmelo directamente, grupo de hipócritas. —dice ella marchándose de allá.

La chica pasa junto a un callejón y en ese momento, alguien le tapa la boca, impidiéndole gritar y arrastrándola hacia adentro. La muchacha ve frente a ella a un grupo de chicos del pueblo, que la miran indignados.

—¡Eres una cualquiera! ¡Deja de hablar con esos músicos y no  averguenzes más a la gente decente de este pueblo. —le dice el jefe del grupo, un chico de conservadora y rica familia. —Nosotros te vamos a enseñar a ser una verdadera mujer. —dice el joven aproximándose a ella en tono amenazante. —Cuando acabemos contigo, serás la mujer más decente y menos promiscua del pueblo. Vas a saber como tratamos aquí a la mujerzuelas como tú.

Ella les mira desafiante, aunque en realidad está muerta de miedo.

Los chicos se abalanzan sobre la hija de Johnatan intentando abusar de ella, que trata por todos los medios de zafarse de sus agresores.

Rick y sus amigos, que finalmente decidieron acompañarle a dar un paseo por el pueblo, se dan cuenta de lo que  ocurre y acuden en ayuda de la chica, que escapa asustada y se abraza a Rick.

—¡Tranquila Carrie! ¡No te pasará nada! —dice el músico acariciando su cabeza de manera tierna y protectora. —¡Espera aquí un momento! —le dice.

A pesar de que el rockero y sus amigos, no son personas violentas, se enfrentan a los muchachos.

—¡No volváis a molestarla si no queréis enfrentaros con nosotros! —les advierte el cantante.

—¿¡Cómo os atrevéis,  musiquilos de mierda? —se les encara el líder de los agresores.  —No sabéis a quienes os estáis enfrentando. Nuestros padres son personas ricas e importantes en este pueblo. —les dice desafiante.

—¡Eso nos importa un carajo! —le asegura un amigo de Rick.

—¡Así es! No nos dais ningún miedo. Solo sois una panda de niños ricos estúpidos que se creen que por tener dinero pueden hacer los que les venga en gana y abusar de todo el mundo, cuando les apetece. Pues con nosotros no vais a poder. ¡Quedáis advertidos! —les asegura el intérprete.

El cabecilla del grupo entonces se dirige a Caroline.

—¡No se te ocurra abrir la boca, ¡golfa!, o todo el pueblo sabrá la clase de desvergonzada que eres!

Rick siente deseos de pegarle, pero la hija de Johnatan se lo impide.

—No merece la pena, Rick. No os busquéis problemas aquí. Sois los únicos de este lugar que de verdad merecen la pena. —dice ella abrazándole de nuevo. —El resto es solo basura. Vámonos de aquí. —le pide ella.

Cuando los vecinos del lugar, la ven con los músicos, los miran con descaro y murmuran entre ellos.

—¡Dejad de mirarnos de esa forma! No somos atracciones de feria ¡Meteros en vuestras vidas y dejad en paz la de los demás! —les espeta ella furiosa.

—¡Qué poca vergüenza! —comenta una mujer con otra, mirándolos de arriba abajo.

—¡Qué irrespetuosa! —responde su compañera.

Caroline que las ha escuchado vuelve a estallar de ira.

—¡Ustedes son los que no tienen vergüenza y los irrespetuosos. Juzgan y discriminan a los demás solo por su forma de vestir o su apariencia! ¡Vayanse al diablo! —les abronca ella.

—Cálmate Caroline. Vayamos da aquí. No quiero que tengas más problemas por nuestra culpa. —le dice Rick, pasándole un brazo por encima de los hombros y llevándosela de allá.

Cuando llegan a casa del cantante, él prepara en la cocina algo para los nervios de la muchacha. Los compañeros de banda de Rick, la observan. Aunque él no lo haya dicho saben que esa es Caroline. Y lo saben porque es la única persona de ese cochino lugar que los defendió.

—¡Qué mujer tan bonita! Es mucho más guapa de lo que Rick nos dijo. —comenta uno de ellos con su compañeros. —Cualquier hombre querría estar con ella. —dice el batería sin dejar de mirarla.

—Llegas tarde, colega. —le informa el guitarrista de la banda.

—¿ Por qué lo dices? —pregunta él.

—Rick se te adelantó. Es obvio que esa mujer le gusta por como la mira y habla de ella. Y me parece que el sentimiento es mutuo pero aún ninguno se ha dado cuenta. Corrió a abrazarle en cuanto nos vio, muerta de miedo por lo que esos chicos intentaban hacerle. —le dice el batería.

—¡Pues qué pena! Esa mujer es la única persona decente del pueblo además de una hermosa mujer. —se resigna el guitarrista.

—Así es. Tiene demasiado clase para este lugar
—interviene el bajo del grupo.

Rick llega al salón y ofrece a la hija de Johnatan una taza de valeriana.

—Tómate esto Caroline. Te ayudará a calmar los nervios. —le dice el vocalista acariciando su cabello con ternura.

Ella le sonríe agradecida.

—Quisiera pediros perdón a todos por el lamentable y bochornoso espectáculo que habéis tenido que presenciar. Yo realmente no soy así pero... —se lamenta ella sinceramente arrepentida.

—No te preocupes. Sé que eres una persona bastante tranquila y educada. Sin embargo esta gente hace perder los nervios hasta a la persona más tranquila y pacífica del mundo. Eres la única persona de esta comunidad que vale la pena. Por lo menos para mi. —se sincera Rick mirándola a los ojos

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