CAPÍTULO 3 : RICK
Mientras ensaya, Rick, no puede evitar pensar en Caroline. En la manera en la que la conoció y en lo bella que es.
Desde su trágica historia de amor en Suecia con Elena, ninguna otra mujer, había vuelto a despertar lo que Caroline ha despertado en él. Carrie es tan bella o más que Elena, igual de dulce, también rubia, de ojos claros, a diferencia de Caroline, pero su nueva vecina parece una mujer con mucha más personalidad y carácter de la que tenía su primer amor.
Cuando Elena estaba con él y a pesar de amarle con todo el alma siempre vivía temerosa de lo que la gente pudiera pensar de ella. Sobre todo que sus padres la descubrieran con él. Como así sucedió.
Jamás tuvo el valor suficiente para enfrentarse a sus padres, ni a la sociedad y luchar por el amor del rockero. Por eso, cuando todo se descubrió, siguió su romance con él, aunque en la clandestinidad. En el momento en el que sus progenitores, ambos rubios de ojos claros como su hija, volvieron a sorprenderla con él, la encerraron en casa, prohibiéndole todo contacto con el cantante. Fue entonces cuando ella, en lugar de enfrentarse al mundo y luchar por el chico que amaba, se conformó con su suerte, aceptándola.
Rick, aunque seguía amándola, se sintió profundamente decepcionado de ella, pero la perdonó. A fin de cuentas, era una persona débil, acostumbrada a tener cuanto deseaba sin pedirlo dos veces.
Sus padres, el matrimonio más rico de Suecia, por aquel entonces, le dieron todo lo que ella quería. Sin embargo, nunca la enseñaron a luchar y a pelear por las cosas que de verdad son importantes en la vida. De este modo, llegado el momento de tener que luchar, no sabía como hacerlo, ni tenía los recursos necesarios para ello.
Aunque la amaba, el músico deseaba olvidarla para siempre. No deseaba unir su vida a la de una mujer que había sido incapaz de seguir adelante ante la más mínima dificultad. Él era un luchador nato en todos los aspectos de la vida y sí estaba dispuesto a enfrentarse a quien sea por Elena, pero por desgracia ella por él no.
Dos meses después, recibió una visita especial que le sorprendió. Los padres de Elena le estaban buscando y él ignoraba porque.
Si nunca habían querido verle junto a su hija y habían logrado separarlos no comprendía ahora que los traía hacía él.
—Necesitamos pedirle un favor. —le dijo la madre de la joven, con el rostro muy serio.
—Ustedes dirán. —les dijo Rick, que desconfiaba de las intenciones del matrimonio.
—Suponemos que se estará preguntando que hacemos aquí, teniendo en cuenta como le hemos tratado. —le dijo el padre de Elena.
—Suponen bien. —les confirma el rockero.
—Lo entendemos perfectamente. Pero hemos venido a rogarle que nos haga un gran favor. —le suplicó el hombre. —Aunque si se niega lo comprenderemos. Pero hemos venido con humildad a verle. Se lo pedimos por ella, que lo haga por Elena si la ama tanto como dice.
—¿De qué favor se trata? —les preguntó Rick, cada vez más intrigado.
El matrimonio se miró y la madre de la joven, rompió a llorar, mientras su esposo, le tomaba una mano con amor.
El rockero los miraba sin entender que sucedía.
—Se lo voy a decir, pues tarde o temprano se enterará. Nuestra hija Elena...ella...se...está muriendo. Sufre una grave enfermedad y le queda muy poco tiempo de vida. —le confesó la madre de la muchacha derrumbándose.
En esos momentos, Rick, sintió como si alguien le golpeara con violencia en el estomago al recibir semejante noticia. No podía ser. Esa mujer tenía que estar equivocada.
—Elena siempre ha sido una persona llena de vida. Si han venido a decirme que se muere para que no me acerque a ella, ¡olvídenlo! Ya lograron separarnos. —les reprocha el músico dolido, levantándose dispuesto a alejarse de allá.
—¡No! ¡Por favor, espere! No hemos venido con esa intención, sino justamente con la contraria. —se sinceró la madre de Elena con el hombre que amaba su hija.
Rick se da la vuelta extrañado.
—¿De qué está hablando?
—Nuestra hija siempre fue muy enfermiza desdé niña. Sin embargo durante estos últimos años, eso parecía parte del pasado. Pensábamos que viviría mucho tiempo y que incluso nos haría abuelos. Pero solo fueron unos años de paz y tranquilidad. —le explicó la madre de la muchacha con los ojos llorosos.
—Continúe. —dijo Rick, temiendo recibir una mala noticia.
—En estos momentos, nuestra hija padece leucemia y se muere. Sabemos que en este momento lo único que podría hacerla feliz es usted. —le dijo la mujer, secándose las lágrimas con un pañuelo de tela.
—Por esa razón hemos venido a suplicarle, a rogarle que permanezca junto a ella el tiempo que le quede de vida. Somos conscientes que somos sido muy egoístas, pues nunca hubiéramos permitido que se acercara a ella. Pero ahora las cosas son muy distintas. —le comentó el padre de la joven al rockero. —Podría trasladarse a nuestra casa y permanecer junto a ella día y noche, hasta que todo...acabe. —le propuso el hombre, reprimiendo las lágrimas. —Si se niega, los entenderemos perfectamente.
Rick meditó unos segundos y luego les dió una respuesta.
—De acuerdo. Acepto su propuesta, pero quiero dejar clara una cosa. —les advirtió el rockero.
—¿Qué cosa? —preguntó la madre de la mujer que amaba.
—Si me traslado a su casa durante un tiempo, será solo por ella. Porque todavía la quiero. —les aclaró el músico al matrimonio.
—Lo sabemos. —respondió el padre de Elena. —¡Muchas gracias, muchacho! ¡Tienes un gran corazón! Mañana mandaremos nuestra limusina por ti. Solo tienes que decirnos dónde recogerte. —dijo ella tomando las manos de Rick entre las suyas en señal de agradecimiento.
Aunque algunas personas puedan pensar que el músico es un tipo insensible y duro.
En realidad es todo lo contrario, un hombre sensible y tierno, si bien no suele mostrarlo a todo el mundo. Y también es bastante impulsivo.
El rockero se emocionó cuando la madre de Elena le tomó las manos, pues en sus ojos pudo ver un profundo dolor. Aunque Rick prefirió no mostrarse así ante ellos.
—Prefiero ir por mi cuenta hasta allá, si me facilitan la dirección. —contestó él.
Al día siguiente, el vocalista se presentó en la impresionante mansión en la que vivía Elena, dispuesto a darle un poquito de felicidad en los últimos momentos de su vida.
Cuando la joven le vió en su casa, intentó correr a sus brazos. Pero perdió el conocimiento al bajar de la cama. Rick, asustado corrió hacía ella, mientras sus padres llamaban al médico.
Este tras examinarla, les comunicó.
—Lamento informaros que entró en la fase final de su enfermedad. Los tratamientos no han funcionado. Se debilitará cada vez más y no hay nada que se pueda hacer por ella lamentablemente. Lo único que pueden hacer es llenarla de cariño y estar pendiente de ella hasta que se produzca el fatal desenlace.
Los padres de la chica se derrumbaron al oír la noticia y Rick aunque por dentro estaba destrozado, trató de mantenerse más sereno y entero, aunque a duras penas lo lograba. Se acercó a la cama de Elena con lentitud, para no despertarla y se sentó a su lado, sobre la cama, acariciándola el rostro con ternura, besando su frente y una de sus manos.
Los progenitores de la muchacha, al observarle, se dieron cuenta al fin de lo injustos que habían sido con él. Era evidente que ese hombre quería a su hija de verdad, que no era una persona interesada como pensaron, sino alguien que quería sinceramente a su hija.
Elena por su parte pedía perdón cada día por no haber luchado por él.
—Perdóname por ser tan cobarde y no luchar por ti, enfrentándome a todo el mundo. —dijo derramando unas lágrimas.
—Eso ahora no importa, forma parte del pasado. Ahora debes luchar por recuperarte del todo. —respondió él, secándole las lágrimas con una mano.
Sin embargo él sabía que eso nunca pasaría.
—Ahora que mis padres te han aceptado, nadie nos podrá separar. —le decía ella sonriéndole y besándole.
Rick la miraba en silencio.
Ya no quedaba nada de aquella mujer tan bella que le había vuelto loco cuando la conoció. En esos momentos, solo era la sombra de si misma. Sus ojos azules estaban apagados, sin brillo, rodeados por unas violáceas ojeras. Su piel era amarillenta y había perdido parte de su hermoso cabello.
En definitiva: vida.
Mirándola, se dio cuenta que en ese momento era más lástima que amor lo que ella le inspiraba y no porque estuviera enferma. La decepción que sufrió por su cobardía fue muy fuerte y poco a poco, el amor que sentía por ella fue mermando.
Ella le abrazaba dichosa, mientras él derramaba unas lágrimas por la mujer que quería. Sería duro verla apagarse, cerrar los ojos y aún más verla partir.
Día y noche, Rick se convirtió en su enfermero particular. Estaba pendiente de ella cada minuto del día. La daba de comer, pues ella ya no tenía fuerzas para eso. Muchas veces tuvo que recogerla del suelo, cuando Elena se empeñaba en levantarse de la cama.
«¿Como iba a decirle que moriría en unos días?».
Habría sido demasiado cruel y debía ser feliz el tiempo que la quedara, aunque eso supusiera mentirle en algunas cosas. Y Rick sabía que ese tiempo era poco.
El médico no se había atrevido a decirles cuanto tiempo viviría, ya que todo dependía de la resistencia de su organismo.
Pero el chico de pelo rizado, que estaba con ella noche y día, se daba cuenta que no resistiría mucho. Al mirarla, se dió cuenta que el final estaba más próximo de lo que todos pensaban.
Rick con el corazón destrozado, comprobó con sus propios ojos, como esa maldita enfermedad, se estaba comiendo a una mujer, que en otro tiempo fue una belleza.
Y un día, de repente todo acabó.
Elena más enamorada que nunca de su rockero, le pidió que la abrazara.
—Dime que me quieres. —le pidió ella.
—Te quiero
—respondió él.
Ella ya se había dado cuenta hace días que el músico ya no sentía por ella. Ese mismo amor del principio.
Lo abrazó y derramó unas lágrimas de felicidad, porque a pesar de ello era feliz.
Elena le dijo a Rick que le amaba y luego cerró los ojos para siempre.
Desde su trágica historia de amor en Suecia con Elena, ninguna otra mujer, había vuelto a despertar lo que Caroline ha despertado en él. Carrie es tan bella o más que Elena, igual de dulce, también rubia, de ojos claros, a diferencia de Caroline, pero su nueva vecina parece una mujer con mucha más personalidad y carácter de la que tenía su primer amor.
Cuando Elena estaba con él y a pesar de amarle con todo el alma siempre vivía temerosa de lo que la gente pudiera pensar de ella. Sobre todo que sus padres la descubrieran con él. Como así sucedió.
Jamás tuvo el valor suficiente para enfrentarse a sus padres, ni a la sociedad y luchar por el amor del rockero. Por eso, cuando todo se descubrió, siguió su romance con él, aunque en la clandestinidad. En el momento en el que sus progenitores, ambos rubios de ojos claros como su hija, volvieron a sorprenderla con él, la encerraron en casa, prohibiéndole todo contacto con el cantante. Fue entonces cuando ella, en lugar de enfrentarse al mundo y luchar por el chico que amaba, se conformó con su suerte, aceptándola.
Rick, aunque seguía amándola, se sintió profundamente decepcionado de ella, pero la perdonó. A fin de cuentas, era una persona débil, acostumbrada a tener cuanto deseaba sin pedirlo dos veces.
Sus padres, el matrimonio más rico de Suecia, por aquel entonces, le dieron todo lo que ella quería. Sin embargo, nunca la enseñaron a luchar y a pelear por las cosas que de verdad son importantes en la vida. De este modo, llegado el momento de tener que luchar, no sabía como hacerlo, ni tenía los recursos necesarios para ello.
Aunque la amaba, el músico deseaba olvidarla para siempre. No deseaba unir su vida a la de una mujer que había sido incapaz de seguir adelante ante la más mínima dificultad. Él era un luchador nato en todos los aspectos de la vida y sí estaba dispuesto a enfrentarse a quien sea por Elena, pero por desgracia ella por él no.
Dos meses después, recibió una visita especial que le sorprendió. Los padres de Elena le estaban buscando y él ignoraba porque.
Si nunca habían querido verle junto a su hija y habían logrado separarlos no comprendía ahora que los traía hacía él.
—Necesitamos pedirle un favor. —le dijo la madre de la joven, con el rostro muy serio.
—Ustedes dirán. —les dijo Rick, que desconfiaba de las intenciones del matrimonio.
—Suponemos que se estará preguntando que hacemos aquí, teniendo en cuenta como le hemos tratado. —le dijo el padre de Elena.
—Suponen bien. —les confirma el rockero.
—Lo entendemos perfectamente. Pero hemos venido a rogarle que nos haga un gran favor. —le suplicó el hombre. —Aunque si se niega lo comprenderemos. Pero hemos venido con humildad a verle. Se lo pedimos por ella, que lo haga por Elena si la ama tanto como dice.
—¿De qué favor se trata? —les preguntó Rick, cada vez más intrigado.
El matrimonio se miró y la madre de la joven, rompió a llorar, mientras su esposo, le tomaba una mano con amor.
El rockero los miraba sin entender que sucedía.
—Se lo voy a decir, pues tarde o temprano se enterará. Nuestra hija Elena...ella...se...está muriendo. Sufre una grave enfermedad y le queda muy poco tiempo de vida. —le confesó la madre de la muchacha derrumbándose.
En esos momentos, Rick, sintió como si alguien le golpeara con violencia en el estomago al recibir semejante noticia. No podía ser. Esa mujer tenía que estar equivocada.
—Elena siempre ha sido una persona llena de vida. Si han venido a decirme que se muere para que no me acerque a ella, ¡olvídenlo! Ya lograron separarnos. —les reprocha el músico dolido, levantándose dispuesto a alejarse de allá.
—¡No! ¡Por favor, espere! No hemos venido con esa intención, sino justamente con la contraria. —se sinceró la madre de Elena con el hombre que amaba su hija.
Rick se da la vuelta extrañado.
—¿De qué está hablando?
—Nuestra hija siempre fue muy enfermiza desdé niña. Sin embargo durante estos últimos años, eso parecía parte del pasado. Pensábamos que viviría mucho tiempo y que incluso nos haría abuelos. Pero solo fueron unos años de paz y tranquilidad. —le explicó la madre de la muchacha con los ojos llorosos.
—Continúe. —dijo Rick, temiendo recibir una mala noticia.
—En estos momentos, nuestra hija padece leucemia y se muere. Sabemos que en este momento lo único que podría hacerla feliz es usted. —le dijo la mujer, secándose las lágrimas con un pañuelo de tela.
—Por esa razón hemos venido a suplicarle, a rogarle que permanezca junto a ella el tiempo que le quede de vida. Somos conscientes que somos sido muy egoístas, pues nunca hubiéramos permitido que se acercara a ella. Pero ahora las cosas son muy distintas. —le comentó el padre de la joven al rockero. —Podría trasladarse a nuestra casa y permanecer junto a ella día y noche, hasta que todo...acabe. —le propuso el hombre, reprimiendo las lágrimas. —Si se niega, los entenderemos perfectamente.
Rick meditó unos segundos y luego les dió una respuesta.
—De acuerdo. Acepto su propuesta, pero quiero dejar clara una cosa. —les advirtió el rockero.
—¿Qué cosa? —preguntó la madre de la mujer que amaba.
—Si me traslado a su casa durante un tiempo, será solo por ella. Porque todavía la quiero. —les aclaró el músico al matrimonio.
—Lo sabemos. —respondió el padre de Elena. —¡Muchas gracias, muchacho! ¡Tienes un gran corazón! Mañana mandaremos nuestra limusina por ti. Solo tienes que decirnos dónde recogerte. —dijo ella tomando las manos de Rick entre las suyas en señal de agradecimiento.
Aunque algunas personas puedan pensar que el músico es un tipo insensible y duro.
En realidad es todo lo contrario, un hombre sensible y tierno, si bien no suele mostrarlo a todo el mundo. Y también es bastante impulsivo.
El rockero se emocionó cuando la madre de Elena le tomó las manos, pues en sus ojos pudo ver un profundo dolor. Aunque Rick prefirió no mostrarse así ante ellos.
—Prefiero ir por mi cuenta hasta allá, si me facilitan la dirección. —contestó él.
Al día siguiente, el vocalista se presentó en la impresionante mansión en la que vivía Elena, dispuesto a darle un poquito de felicidad en los últimos momentos de su vida.
Cuando la joven le vió en su casa, intentó correr a sus brazos. Pero perdió el conocimiento al bajar de la cama. Rick, asustado corrió hacía ella, mientras sus padres llamaban al médico.
Este tras examinarla, les comunicó.
—Lamento informaros que entró en la fase final de su enfermedad. Los tratamientos no han funcionado. Se debilitará cada vez más y no hay nada que se pueda hacer por ella lamentablemente. Lo único que pueden hacer es llenarla de cariño y estar pendiente de ella hasta que se produzca el fatal desenlace.
Los padres de la chica se derrumbaron al oír la noticia y Rick aunque por dentro estaba destrozado, trató de mantenerse más sereno y entero, aunque a duras penas lo lograba. Se acercó a la cama de Elena con lentitud, para no despertarla y se sentó a su lado, sobre la cama, acariciándola el rostro con ternura, besando su frente y una de sus manos.
Los progenitores de la muchacha, al observarle, se dieron cuenta al fin de lo injustos que habían sido con él. Era evidente que ese hombre quería a su hija de verdad, que no era una persona interesada como pensaron, sino alguien que quería sinceramente a su hija.
Elena por su parte pedía perdón cada día por no haber luchado por él.
—Perdóname por ser tan cobarde y no luchar por ti, enfrentándome a todo el mundo. —dijo derramando unas lágrimas.
—Eso ahora no importa, forma parte del pasado. Ahora debes luchar por recuperarte del todo. —respondió él, secándole las lágrimas con una mano.
Sin embargo él sabía que eso nunca pasaría.
—Ahora que mis padres te han aceptado, nadie nos podrá separar. —le decía ella sonriéndole y besándole.
Rick la miraba en silencio.
Ya no quedaba nada de aquella mujer tan bella que le había vuelto loco cuando la conoció. En esos momentos, solo era la sombra de si misma. Sus ojos azules estaban apagados, sin brillo, rodeados por unas violáceas ojeras. Su piel era amarillenta y había perdido parte de su hermoso cabello.
En definitiva: vida.
Mirándola, se dio cuenta que en ese momento era más lástima que amor lo que ella le inspiraba y no porque estuviera enferma. La decepción que sufrió por su cobardía fue muy fuerte y poco a poco, el amor que sentía por ella fue mermando.
Ella le abrazaba dichosa, mientras él derramaba unas lágrimas por la mujer que quería. Sería duro verla apagarse, cerrar los ojos y aún más verla partir.
Día y noche, Rick se convirtió en su enfermero particular. Estaba pendiente de ella cada minuto del día. La daba de comer, pues ella ya no tenía fuerzas para eso. Muchas veces tuvo que recogerla del suelo, cuando Elena se empeñaba en levantarse de la cama.
«¿Como iba a decirle que moriría en unos días?».
Habría sido demasiado cruel y debía ser feliz el tiempo que la quedara, aunque eso supusiera mentirle en algunas cosas. Y Rick sabía que ese tiempo era poco.
El médico no se había atrevido a decirles cuanto tiempo viviría, ya que todo dependía de la resistencia de su organismo.
Pero el chico de pelo rizado, que estaba con ella noche y día, se daba cuenta que no resistiría mucho. Al mirarla, se dió cuenta que el final estaba más próximo de lo que todos pensaban.
Rick con el corazón destrozado, comprobó con sus propios ojos, como esa maldita enfermedad, se estaba comiendo a una mujer, que en otro tiempo fue una belleza.
Y un día, de repente todo acabó.
Elena más enamorada que nunca de su rockero, le pidió que la abrazara.
—Dime que me quieres. —le pidió ella.
—Te quiero
—respondió él.
Ella ya se había dado cuenta hace días que el músico ya no sentía por ella. Ese mismo amor del principio.
Lo abrazó y derramó unas lágrimas de felicidad, porque a pesar de ello era feliz.
Elena le dijo a Rick que le amaba y luego cerró los ojos para siempre.

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